El terremoto que hace
unos días sacudió a Haití sembrando muerte y dolor en aquel pobre y sufrido pueblo, ha conmovido de tal
manera a la comunidad mundial que muchos han donado ingentes cantidades de dinero para aliviar la situación que padece
el pueblo haitiano en esta hora. Para algunos esto simplemente es un fenómeno geológico ocurrido a causa del
desajuste y ajuste de las capas internas de la tierra. Pero para el agudo observador que basa sus observaciones en la segura
Palabra Profética, hechos como estos van más allá de eso. En Mateo 24, Jesús delineó algunos
eventos que tendrían lugar de manera creciente poco antes de su regreso a este mundo, entre los cuales mencionó
"terremotos por todas partes" (vs. 7). Además de terremotos, Jesús también habló de
guerras y rumores de guerras, falsos cristos, hambres por todas partes, aumento de la maldad y el crimen, falsedad en la religión
de muchos, etc, De manera que el terremoto en Haití forma parte de una serie de sucesos que sirven como señales
en el camino para ayudarnos a entender que el fin de este mundo está cercano. Coincidentemente el lenguaje del mundo
científico de nuestros días da apoyo a las palabras de Jesús. Temas de actualidad como el recalentamiento
global y sus posibles consecuencias se debaten hoy por hoy en los círculos científicos de todo el mundo. Las
palabras cargadas de excepticismo de estos hombres de ciencia al analizar estos fenómenos, nos permiten leer entre
líneas que evidentemente algún hecho portentoso está por ocurrir. En un boletín emitido en Londres
por científicos nucleares, leemos que "El mundo se ha acercado un poco más
al apocalipsis nuclear y al desastre ambiental, advirtió un grupo con sede en Europa conformado por científicos
prominentes, mientras que adelantaban la enorme manecilla de su Reloj del Día del Juicio Final dos minutos más
hacia la medianoche. Fue la cuarta vez desde el fin de la Guerra Fría que el reloj ha sido adelantado, esta vez de
las 11:53 a las 11:55, en medio de temores por lo que los científicos describen como "una segunda era nuclear"
desencadenada en gran medida por las desavenencias atómicas con Irán y Corea del Norte".
Alarmado por todos estos eventos, Harvey Rubin,
secretario juzgado condal de Miami Dade declaró al Miami Herald: ''Tenemos la esperanza de
que este tipo de revelaciones abrirán los ojos de muchos, esta es la realidad, a menos que querramos vivir en un mundo
completamente diferente. La ciencia nos anuncia cosas cada vez más terribles". Es un llamado desesperado
que pretende alertar a la gente y a los gobiernos de las naciones a tomar medidas urgentes para evitar el desastre que se
avecina, y eso está bien, pero no es todo lo que Dios quiere que hagamos.
En el evangelio según San Lucas, cap. 21 y vers. 28, Jesús
nos dice: "Cuando estas cosas comiencen a suceder, mirad y levantad vuestras cabezas;
porque vuestra redención está cerca". Jesús ilustró el fin del
mundo con una parábola. El dijo: "Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando veis que ya brotan,
vosotros entendéis que el verano ya está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que
suceden estas cosas, sabed que el reino de Dios está cerca". (Lucas 21: 29-30)
Levantar nuestras cabezas tiene una
implicación espiritual más que física. En el lenguaje bíblico significa buscar al Señor
entregando tu corazón a él, alineando tu vida de acuerdo al plan que tiene para tí; sólo así
podrás escapar del fin trágico que se avecina y de estar en pie delante del Hijo de Dios en su segunda venida
a la Tierra. El nos dice: "Por tanto, estad preparados también vosotros, porque
a la hora que no pensáis, vendrá el Hijo del Hombre" (Mateo 24: 44)
Si, de acuerdo a los científicos en Londres,
sólo faltan cinco minutos para la medianoche de este mundo, y cuando el reloj del tiempo dé las 12, ¿qué
decisión habrás tomado en relación con la eternidad? Ojalá el terremo en Haití, el recalentamiento
global, el hambre en el mundo, los huracanes e inundaciones y otras tantas señales contribuyan a que entregues tu corazón
al Señor, para que cuando él venga, te encuentre listo para recibirle y estar con él por toda la eternidad.
Que la bendición de Dios sea contigo ahora y siempre.